H. (2)

¿Quién iba pensar que una bolsa de plástico cerrada uniría para siempre fatalmente el destino de H. con el de esa joven polaca que hacía un intercambio cultural en el centro comunitario de nuestro barrio? (aunque algunos amigos digamos que todavía puede recuperarse)  En lo que a H. respecta con una bolsa fue suficiente. En ese momento su destino quedo sellado, como la bolsa de plástico que pretendía abrir sin romper, sellado para siempre, como cuando les hacen un nudo imposible, como para que se pudra lo que hay allí dentro, en la funda, hasta el fin de los tiempos. En lo que a mi respecta nunca me cautivo tanto puesto que la vi por primera vez enseñando esgrima a un grupo de adolescentes, y me puse a pensar en la esgrima aplicada, esa subrepción colonialista que me parecía que ella traía desde tierras polacas, esa sed imperialista de blancos de bigotes gigantes como el de Nietzsche, que arman una guerra porque a un vizconde lo cogió el furby violador, y vista bajo esas circunstancias me resultó insoportable, una cría inconsciente de la violencia inmanente al contexto de nuestro barrio, un chiste de la agresión por diversión, con la amenaza de tener que sobrevivir gravitando sobre los párpados de los niños que empuñaban sus espaditas de fomi. H. sin embargo no pensaba lo mismo. ¡Cómo tuve que aguantármelo después contándome cómo se demoró intencionadamente abriéndole la bolsa, y ella que con tanta gracia le devolvía sus solapadas atenciones, y que en ese intervalo de tiempo tuvo el espacio necesario para saber cómo se llamaba (Heidi), cómo había llegado hasta aquí (realizaba un intercambio cultural para el gobierno de Polonia, había acabado de terminar el colegio, por el momento no pensaba estudiar nada en especial, le hubiera gustado continuar viajando por estas austeras tierras tercermundistas pero no podía dado que tenía que regresar a hacer un "informe" de sus actividades) pudo deleitarse con su español enrarecido (lo había aprendido con un curso de audiolibros con acento mexicano, así que uno no podía parar de reírse por dentro con los remates que hacía a las oraciones y las expresiones populares como "la neta" que usaba como si de una caricatura de canal australiano doblada al español por palmera records se tratara) y hasta llegó a saber que se estaba quedando en casa de la directora del centro cultural! Luego él le dijo lo que hacía, lo que sentía que debía hacer con su propia vida, lo que realmente quería hacer y lo que debería hacer para hacer lo que quería si es que de verdad lo quisiese, cosa de la que no estaba seguro. A H. le pareció que le causó a Heidi una honda impresión, pero entre lo que pasó, lo que debió haber pasado y lo que H. me cuenta siempre hay grandes diferencias.

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