el galletas

Son tantas cosas guebón, no le veo sentido a esta maraña de cosas huebón, tantas, marica ese man cayó ahí detrás de mí, cuando le diga, cuando la pelona lo roza uno huebón se siente con fuerza marica, ese marica cayó como un muñeco ahí detrás de mí, yo me volteo mientras corro en sentido contrario, veo que los dos gordos se bajan de la camioneta y vienen para acá, las pollas gritando huebón, yo me volteo y mientras corro busco con mis ojos al Galletas y el marica me mira fijamente mientras cae, fijamente jueputa, mientras se venían esos gordos encima, y es como si me pidiera que me llevara algo de su vida que me estaba entregando en la mirada, como quien le tiende a uno una mano llena pero de mierda, y no es que no fuera mi parcero ni nada pero usted sabe cucho que ahí ya no había nada qué hacer, que esos gordos iban acabar con el que fuera, ninguno de nosotros, por muy huelengues y malos que nos consideráramos pensamos en ningún momento que nos iban a caer a la barbería de nuestro propio barrio y que dos gordos se iban a bajar relajadamente de la camioneta, y que mientras todos los demás corríamos por calles apretujadas en las que veíamos a los vecinos meterse a sus casas y trancar las puertas, mientras pasábamos buscando alguna todavía dejada abierta al azar para escondernos, oíamos a nuestras espaldas uno, dos tiros, no más, un silencio, un motor revolucionando, cucho, no se qué sentido tiene todo eso. Yo llevo la última mirada del Galletas grabada huevón, a quién se le va a olvidar, ese marica con todo lo artista que era, no se marica, no se en qué momento todo se le complicó de esta manera, usted sabe cucho que yo he sido muy relajado siempre, yo he sido siempre como se dice en lo mío, cada mes compro mis cinco diez laticas y rayo pero nada más, usted sabe don Héctor, usted me ha visto con los niños enseñándoles a pintar, se acuerda y todo cuando me prestó el LP de la sonora ponceña, si, el del marica ese en caballo, son tantas cosas huebón, no marica, usted y su cucho saben, todo empezó siendo muy natural, a lo bien, todo muy normal, muchachos jugando y parchando, en la galería de los malos pasos los nuestros eran de los más serenos: lo que es rayar todo el mundo sabe que el barrio siempre lo he respetado y que yo he rayado siempre en los muros de la cancha y ya cuando bajamos propiamente al centro de rosellón, don Héctor una vez me pilló y todo, si se acuerda si, marica, no puedo creer que el galletas huebón, el galletas se murió, ese man también, qué había hecho ese man, yo no le veo mucha maldad, el si se fue montando gradualmente en su película, pero qué rapero no, qué rapero no da visaje, por lo menos un poquito cucho, hay marica se nos fue el galletas, pero es que ese man si se empeliculó en serio, es que cuando uno menos pensó mero gansta, no se huebón, el estilo se lo trago, el estilo lo mató, porque eso si que hijueputa pa tener estilo, ¿el galletas? , parcero se nos murió el propio poeta, un poeta vicioso y viciado el cacorro este, don hector gracias a dios usted tenía la puerta abierta don hector, después fue que la camioneta pasó repartiendo par pepazos por esta cuadra, pero yo ya estaba detrás de sus cajas de discos, siquiera estaba aquí, su papá me salvo, esos gordos me vieron pero de frente, jueputa, se nos murió el galletas.

Yo si le recibo, gracias don Héctor, gracias Juli parcero, gracias doña.

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