t.v. infantil

La televisión infantil que nunca verás al aire
Tomas una flor y le hacés un primer plano, contraluzdesol, onda así brújula mágica
Pero no es la brújula mágica, paraíso síntético de la bohemia infantil en los noventa
Tomás un caminito rural, lo recorrés piedra a piedra con el lente, buscás pretextos para irte e n un mundo de imágenes psicodélicas. El presentador es un gato que habla voz en off, los gatos son los seres más evolucionados que existen, el gato pregona la liberación de los niños del yugo escolar: ¡no vayáis más a la escuela! ¡Aprovechad vuestro tiempo libre investigando técnicas de antipropaganda consumistacapitalista! ¡Aprovechad y hacedlo con la fuerza y la ingenuidad de un grupo de amigos unidos por el silencio, en la ingenuidad de recoger una fruta, capulíes maduros que cosecharán danzas en el futuro!
Nunca quiero dejar de mirar, cuando pones ese programa, se transgrede la realidad
Te das cuenta que tu niño interior es lo más valioso que guardas en tu cochina piel de vejete que se retuerce, que mientras lo escuches y lo mimes te aguardarán mil años de simpatía, no le hagas daño, el daño no es útil.
Cuando veo ese programa me enloquezco, llamo a todos, les escribo por correo, pongan ya el televisor de su cerebro en el canal en el que transmiten los mensajes crípticos del antesdeeso, y miren lo que están dando, no es demasiado transgresor, no estás sintiendo ganas de dejar de verlo, de no ver nunca más televisión?
La mejor televisión infantil, la que nunca verás al aire, hará que nunca quieras volver a ver televisión. Es como una vidainstruccionesdeuso, pero de tus sentidos, y la de sentidos que se descuidan por estar delante de una pantalla. Si me mato la vida escribiendo un libro será uno que den ganas de vivir intensamente, no me choca seguir leyendo, si no el tiempo…
Adoradores de la forma, blasfemos de la vida, inhaladores de polvillo de cartucho de viejos segas génesis, categorías de clasificación: historia militar? La devastadora visión que extienden desde sus ojos fríos de numerólogos se transforma en nuestra realidad compartida, nos fomenta el lirismo apocalíptico de las montañas arrasadas, cuántas toneladas de napalm lanzadas al alba, ahora ya no queda ni un solo humano con la mano completa
Me arde tu indiferencia asesina, me tapo la nariz más por ti que por el cadáver, vomito el asco que me entra tu naturaleza desgraciada, hijo de nefastos jugadores de parqués.
Repitiendo desde la mañosa hipocresía la displicencia de tus ancestros los carnívoros ante el obcecado silencio de nuestros cadáveres.
La mejor televisión de crimen que podrías ver, el programa infantil se va al carajo en función de la expiación colectiva de la indiferencia, veamos morir a otros mientras permanecemos encerrados en nuestras casas,  una bala es más barata que un tratamiento de desintoxicación, la parca no son las motos de los policías sino el polvo rosa regado en tu mesa, decidiendo sobre nuestras vidas, jugando con nuestras narices y nuestros pulmones, atrapados en la maquinaria de su apartheid vicioso, cíclico, la mejor televisión está en no arder bajo el comando indeciso de la recurrente necesidad: no hay que escapar, niños, no hay que huir, despierten y miren la piedra bajo el brazo, el pan en la herida, los ojos en las extremidades, que sólo desayunando este plato de luz en el pasillo entre la portería y el ascensor se puede alcanzar eso que buscan, pero claro, todos sabemos que no se come la luz.
La mejor televisión se da si permites que de tu cara de orto emerja una flor en lugar del gesto de desagrado que haces permanentemente, proyectando tu mierda interior en ráfagas aromáticas de deposiciones desde mi organeta agujereada, podrás ser muy educada en Alemania pero la jornada es larga y los mapas mentales no podrán guiarte cuando sea de noche y te pierdas en el desierto de tu ego. Será demasiado grande para encontrar una montaña de amor, te seguirán los cuervos, beberás lo que sea que hayas cultivado, incluyendo chicha de piña, zumo de lentejas, pero en tu casa nada más tendrás puerros resecos, y te alimentarás de ellos entre espejismo y espejismo, regalando tu amistad a fantasmas de otros desiertos intrincadamente yuxtapuestos en tu realidad como un anzuelo de sueños, promesas de amor que no alcanzan a tu presupuesto, distopías amarillas en el cieloraso amarillo del Medellín dado, sea prehistórico o moderno.

Transformación de la interioridad, que va, nada se transforma pues no hay sustancia, solo hay palabras huecas como cercos entre vos y yo, nada más que eso, no te lo tomés en serio, siempre es mejor el silencio, es lo que nos han enseñado tantos muertos. La mejor televisión infantil es una gran flecha que apunta hacia los arreboles.

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